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Shalon tiene cinco años. Vive en Kibera, el barrio de chabolas más grande del mundo. Una vasta sucesión de casas de madera, chapa y cartón situada en la periferia de Nairobi, la capital de Kenia. Desde que nació, Shalon no ha dejado de padecer enfermedades que la han mantenido al margen de los otros niños. La escasez de recursos de su padre, que la priva de una buena alimentación y de los medicamentos que tanto necesita, es responsable en cierta medida de su precario estado de salud. Pero también vivir en un lugar como Kibera, que carece de agua corriente, servicio de recolección de residuos, letrinas, y donde la basura se acumula por doquier. |
La diarrea, el sarampión, la tuberculosis, la malaria y la neumonía causan estragos tanto en estos barrios como en las zonas rurales más pobres. Apenas el 53% de las niñas africanas tienen acceso a servicios sanitarios. La malnutrición, que afecta al 25% de las menores del continente, hace que les resulte aún más difícil salir adelante en ambientes tan nocivos para su salud.
El ex presidente sudafricano Nelson Mandela dijo que "el sida tiene el rostro de una joven", pues el 62% de los 40 millones de portadores del VIH que hay en el mundo son mujeres de entre 15 y 24 años. Esta mayor incidencia del sida en las jóvenes es consecuencia de la sistemática postergación que padecen, del mismo modo en que ocurre con tantas otras enfermedades que perjudican su salud y su calidad de vida.
En Bangladesh, los niños con diarrea tienen mayores posibilidades de recibir terapia de rehidratación oral que las niñas. En la India, en todos los segmentos de edad hasta los 35 años mueren más mujeres que hombres. Entre el 75% y el 95% de las niñas africanas sufren anemia, ya que suelen esta peor alimentadas que los varones. |
En África Sub-Sahariana, las niñas que tienen entre 15-19 años es más probable que acaben infectadas con VIH en comparación con los niños de la misma edad.
 Un estudio en Kenia demostró que las niñas casadas tiene una probabilidad en torno al 50% de ser infectadas con VIH. Este riesgo es más alto en Zambia (59%).
 Otro estudio analizaba las razones por las que las niñas casadas en Kenia y Zambia tenían mayor un riesgo por infección de VIH. Este estudio concluyó que es a causa del hecho de que son sometidas a una continúa presión para probar su fertilidad, y es más común que tengan relaciones sexuales sin protección. También el estudio muestra que los maridos son bastante mayores que sus esposas y es un 30% más probable que sean infectadas una vez casadas porque a su edad sus maridos ya han tenido relaciones con otras mujeres y además, en estas partes de África, es común que exista la poligamia.
 Los matrimonios tempranos y la poligamia juegan un papel importante en otra enfermedad, el cáncer cervical. Los más afectados con este tipo de cáncer son las niñas que se casan a temprana edad, con un estatus de socioeconómico bajo y mal acceso a servicios sanitarios. Por ejemplo, en Malí, la enfermedad mas común entre las mujeres, que es el cáncer cervical, tiene un índice (estandardizado por edad) de 24.4 por 100.000, y es la segunda causa de muerte por cáncer.
 La tasas de mortalidad son un 73% más altas para bebés de madres que tienen menos que 20 años que bebés de madres de mayor edad. Las tasas de mortalidad infantiles en Malí son 181 por 1.000 niños de madres que tienen menos que 20 años y 111 por 1.000 de madres que tienen 20-29 años; en Tanzania, estas tasas son 164 y 88, respectivamente.
 Fuente: CDC-Programa:Emerging Infectious Diseases: Health Consequences of Child Marriage in Africa. 11/06 |
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